España es el país de Europa que cuenta con más horas de sol al año, además de tener un gran potencial en otros recursos renovables como el viento. Pese a ello, nuestro país es el quinto de la Unión Europea con mayor porcentaje de producción de energía con carbón y es, junto a Polonia y Alemania, el territorio que cuenta con más térmicas de carbón entre las más tóxicas del continente.

El cambio climático, cuyos efectos ya estamos sufriendo, hace indispensable una transición hacia un modelo energético basado 100% en energías renovables y que abandone la minería del carbón y los combustibles fósiles. La transición está en marcha, pero hay que acelerar el ritmo pues, cuanto más la retrasemos, más costosa será económica, ecológica y socialmente.

Usar carbón va en contra de los compromisos internacionales en la lucha contra el cambio climático pues es el combustible fósil que más emisiones de CO2 genera, seguido del petróleo y el gas.  Se trata, por tanto, de una fuente de energía incompatible con el modelo energético sostenible y eficiente que se necesita para mitigar el cambio climático y sus peores efectos.

El gran potencial de nuestro país en recursos renovables hizo que, en el pasado, las empresas españolas dedicadas a las energías limpias tuvieran un papel de liderazgo mundial. Sin embargo, en los últimos años, el sector ha sufrido un frenazo y marcha atrás, debido principalmente a la política energética desarrollada por el Gobierno, que ha penalizado a las energías renovables y ha favorecido a los combustibles fósiles, yendo a contracorriente de las políticas necesarias para luchar contra el cambio climático. Un ejemplo es el Real Decreto de Autoconsumo que incluye el llamado “impuesto al sol” y, como resultado, pone barreras a esta forma de generar y consumir energía eléctrica.

El autoconsumo y la autogeneración energética con renovables ofrecen muchos beneficios, como acercar la producción de electricidad al consumo evitando las pérdidas de electricidad en el transporte, y democratiza la energía convirtiendo al consumidor en actor clave del sistema energético, además de contribuir a mitigar el cambio climático.

Debemos apostar por una transición hacia un modelo energético más eficiente, limpio y 100% renovable en 2050. En este largo camino, desde WWF consideramos que es viable en 2030 disminuir un 40% el consumo de energía y que al menos el 45% de la energía provenga de fuentes renovables. Porque acabar con el carbón y utilizar las energías limpias es nuestra única forma de impulsar un futuro sostenible para todos, el 24 de marzo apagaremos la luz en la Hora del Planeta.

Y tú, ¿por qué apagas?